|
¿Qué importancia puede tener este vómito de tristeza? ¡No quiero labios nuevos! La luna echándose contra el pecho, sabe de tus ojos rotos. Prometiste la alegría apuntándome desde tus senos, y hallándome aquí con el reguero de sexo, sorteando el grande, encontrándome más allá del falo, entro en tus dientes arrebatándote de dolor la palabra mojada. Quiero tus manos aquí donde juegas a morirte. ¡Préndeme junto al ave! Más tarde sobre tu insomnio dibujaré garganta y mujer adentro. Dame tu mano blanca, no estamos distantes del origen.
Tenia miedo de salirme por los ojos, de encadenar tu sombra junto al pecho, correr detrás de tus fotos, sentarme sobre la bombilla y verme sin hijos,… Y aquí estoy, echada con la mejor palabra en abandono, amor, tirándome hacia adentro, hallándome frágil, y con una arruga que denuncia mi mal sueño, volviéndome vieja, fea y cansada, tonta y mentecata, bastarda y puta, comiendo de la mierda que serví en plato d’oro, despierto, boca sucia, cuerpo inerte, muriéndome sin tinta ni letra, con la palabra donde me echas a patada fuera de tu vida… Devuélveme el alma para amarte, toma estos, mis ojos a cambio, el cuerpo anda putrefacto, - amor, corre, me descompongo!-, píntame la ternura de tus manos, resucítame la muerta que me ha quedado desde que he cagado la esperanza .
Quiéreme las manos y a la muerta que soy hacia dentro, no más estragos en mi nombre.
Llegas, y preparo el corazón caliente, lavo las palabras que faltaron, y me sujeto a la silla donde espero. Llegas y corre la locura a recibirte, te sonrío desde el fondo que vendamos para no querernos, donde he caído de alma, donde está el cuerpo, amor, donde bajas a llevártelo todo! Llegas, y… ay, que tiempo barbudo el de la espera! .Cuánto falta para un beso?... Poco importa si pinto o no pinto los domingos con enojo. Poco importa si por puta o señorita me señalan los antojos.
(Si cantando se me escapa la ternura. Si derrumbo las montañas con mis ojos.)
Poco importan unas manos, la caricia que no otorgo.
(Si me tiro de sexo, con un cuerpo medio cojo. Si le cambio la paciencia, a un ciego por sus ojos.)
Poco importa si me callo, si me alzo para adentro Poco importa que amanezca, dando luna, sol, o escombros. Me desnudo ante el fantasma tuyo que me llega. Está es la noche de insomnio y besos, tu cuerpo resucita inerte, no se brinda, no se que hacer con estas manos, con el sudor de la mañana anda como perro la demencia , la melancolía tiene hijos, mientras la fantasía me condena. Las piernas se abren, llego a doblarme sobre mi misma, te nombro, y sigo con mis brazos, dejándo signos de arrebatos sobre la mejor palabra, sobre la guardia de tus senos me despeino un poco, me acerco, -una floresta crece!-, hablándote de flores advierto la importancia de paraguas y piernas, cito a la vencedora, haciéndote comer de la manzana.  Será porque te quiero o porque no te quiero este andar sin rumbo, esta mirada ausente. Será porque eres blanca, cuando te quiero verde esta palabra dicha, este dolor perenne. Será porque tus manos, no me dicen -vente- este mal de horas, este cuerpo inerte. Será porque me ignoras, cuando te estoy presente este agitar de cuerpo, esta caricia siempre. Será porque te quiero o porque no te quiero. esta palabra dicha, amor mil veces.  Me arriesgo, y búrlate cuanto quieras, pero te he estado esperando, y cuando cierro los ojos, y llegas, siento que ha válido la pena sentarme horas a cantarte, anoche soñé que te queria, y me arriesgo, y búrlate cuanto quieras, pero asi es como te recibo, y de que otra manera podría, si te me metes justo aquí, cuando comenzaba a morirme de todo y de nada, me arriesgo, y abro las alas, y búrlate cuanto quieras, pero es mi momento,- se necesita cierta altura antes de saltar- (decias), y allá voy de cabeza, abriéndoteme el alma...  Esta tarde quiero jugar a algo que me recuerde, me inventaré perfecta, me castigaré por ausente y mal hablada , a los labios los tomaré desde adentro y los bendicirè de rojo, y a las manos le dibujarè un garabato, y le pondré nombre de niño, con los ojos abiertos vestiré la mirada y dejaré de pensar en aquellos mutilados de guerra, en los paraliticos sin nombre, en el vestido roto de mi madre, y en la cintura retorcida donde se que te metes, estoy segura que después del encuentro saldré dando gritos de mi misma, queriendo jugar otra tarde cualquiera, desde el principio, a algo que me recuerde. La tierra está creciendo entre las manos, Golpeando contra los recuerdos fatuos. No reprocho la bala con que llega Haciendo estragos en mi nombre.
La esperanza corre entre mis uñas, Me agito y grito.
No quiero negarle al hambre La sonrisa clavada en los cañaverales.
He perdido la cuenta de las lágrimas...
Cuando la patria encuentre, Regresaré burlando la nostalgia.
|