¿Qué importancia puede tener este vómito de tristeza? ¡No quiero labios nuevos! La luna echándose contra el pecho, sabe de tus ojos rotos. Prometiste la alegría apuntándome desde tus senos, y hallándome aquí con el reguero de sexo, sorteando el grande, encontrándome más allá del falo, entro en tus dientes arrebatándote de dolor la palabra mojada. Quiero tus manos aquí donde juegas a morirte. ¡Préndeme junto al ave! Más tarde sobre tu insomnio dibujaré garganta y mujer adentro. Dame tu mano blanca, no estamos distantes del origen.
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